Las Buenas Prácticas de Manufactura se
aplican en todos los procesos de elaboración y manipulación de alimentos. Son
indispensables para la aplicación del Sistema HACCP (Análisis de Peligros y
Puntos Críticos de Control), o de un Sistema de Gestión de Calidad, como las normas ISO.
Las BPM incluyen recomendaciones en las siguientes áreas:
- Diseño, higiene y mantenimiento de la infraestructura e instalaciones del establecimiento;
- Programas de mantenimiento y saneamiento de equipos;
- Control de operaciones, incluyendo control de los peligros para los alimentos;
- Control de plagas;
- Control de las materias primas (almacenamiento, manipulación),
- empacado;
- Control del agua;
- Documentación y registros;
- Procedimientos de rechazos y retiro de productos no inocuos;
- Higiene y capacitación del personal;
- Transporte
En Argentina, como en muchos otros países, las BPM son de cumplimiento
obligatorio según lo establece el Código Alimentario Argentino (C.A.A.) y la
Resolución N° 80/96, Reglamento Técnico Mercosur sobre las Condiciones
Higiénico Sanitarias y de Buenas Prácticas de Elaboración para Establecimientos
Elaboradores /Industrializadores de Alimentos.
A la hora de implementar Buenas
Prácticas de Manufactura, es importante tener en cuenta que el éxito se debe en
gran parte a la capacitación del personal y a la existencia de un Sistema
Adecuado de Documentación que permita seguir los pasos de un producto, desde el
ingreso de las materias primas hasta la distribución del producto final.
Fuentes: www.alimentosargentinos.gov.ar , www.fao.org
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